En la batalla por la competitividad en inteligencia artificial (IA), Europa va varios pasos por detrás de Asia y Norteamérica. Para nivelar este desequilibrio, el viejo continente tomó cartas en el asunto hace algo más de dos años. ELLIS, fundación sin ánimo de lucro, fue la respuesta más contundente posible a China y Estados Unidos porque su propuesta de arranque nacía del impulso de la propia comunidad científica europea.